En 2014 se reformó el Código Fiscal de la Federación (CFF) para incluir el artículo 69-B, que cita entre su texto lo siguiente:

Cuando la autoridad fiscal detecte que un contribuyente ha estado emitiendo comprobantes sin contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material, directa o indirectamente, para prestar los servicios o producir, comercializar o entregar los bienes que amparan tales comprobantes, o bien, que dichos contribuyentes se encuentren no localizados, se presumirá la inexistencia de las operaciones amparadas en tales comprobantes.

En los últimos años se acuñaron dos siglas provenientes del artículo 69-B: EFOS y EDOS. Estás siglas se refieren a las Empresas que Facturan Operaciones Simuladas y las Empresas que Deducen Operaciones Simuladas.

Si el SAT presume que una empresa parece estar simulando operaciones, entonces le hará una revisión para que el contribuyente desvirtúe la presunción de ser EFOS. Si no desvirtúa los hechos, entonces el SAT publicará una lista, y quien haya deducido facturas de este listado, entonces la considerará una EDOS.

 

 

Deducir comprobantes de operaciones simuladas no solamente obliga a pagar los impuestos omitidos y multas de entre el 55% y el 75% de cada comprobante deducido, sino que también es considerado un delito fiscal con penas de 2 a 9 años de prisión.

Las empresas fantasmas, los facturistas, las pagadoras, las facturas apócrifas, los de la lista negra del SAT y otros términos han sido ampliamente empleados y divulgados por el gobierno y la prensa. Sin embargo, un término menos divulgado pero que resulta en la práctica lo más importante, es la “materialidad”.

¿Qué es la materialidad?

No existe descripción específica en el código fiscal, sin embargo, radica en la efectiva realización o existencia de la actividad, negocio o acto jurídico por parte del emisor y receptor de los comprobantes fiscales.

En pocas palabras, materialidad es aquello que demuestre que estamos ante una transacción real y no una simulación. El Código Civil Federal establece que un acto es simulado cuando las partes declaran o confiesan falsamente lo que en realidad no ha pasado o no se ha convenido entre ellas.

¿Qué documentación muestra la materialidad de las operaciones?

Antes bastaba la factura y el pago para comprobar que la transacción se había llevado a cabo, sin embargo, el artículo 69-B exige más fondo que forma.

Algunos elementos que se deben de considerar de manera enunciativa más no limitativa para demostrar la materialidad de las operaciones, además de la contabilidad, son los siguientes:

  • Manuales de operación
  • Contratos con fecha cierta (ante Notario)
  • Bitácoras
  • Correos electrónicos
  • Publicidad en medios
  • Pedidos y recepción de la mercancía
  • Listas de asistencia, rayas y recibos de nómina firmados
  • Archivos fotográficos y planos

¿Cómo tomar acción para no ser una EDO?

La parte más importante es preventiva. Si no estabas acostumbrado a conservar documentación como la que enlistamos arriba, entonces tendrás que comenzar a hacerlo. Probablemente muchas de tus operaciones sean reales, pero si no conservas prueba de ello, podrías tener una contingencia en el futuro.

Si realizas transacciones Inter compañías (partes relacionadas) es muy natural pasar dinero entre empresas  para solventar obligaciones del grupo. No caigas en esta mala práctica y documenta todas las transacciones, además de llevar a cabo los estudios de precios de transferencia correspondiente.

Si alguna vez utilizaste servicios de estas empresas que prometían estrategias fiscales “blindadas” que hasta impuestos te retuvieron, entonces revisa constantemente las listas del SAT para asegurarte que no son EFOS. Si llegaran a estar en la lista de definitivos, entonces corrige tu situación fiscal antes de que llegue un requerimiento.

 

Si te llega alguna invitación o requerimiento atiéndelo de inmediato y corrige tu situación fiscal. Si ya te multaron, podrías acogerte a los beneficios de un acuerdo conclusivo mediante la PRODECON (Procuraduría de Defensa del Contribuyente).

Recordemos que la autoridad tiene la facultad de revisar hasta 5 ejercicios anteriores de nuestra contabilidad siempre y cuando nuestras declaraciones hayan sido presentadas. Por lo anterior, tendríamos que estar validando que nuestros comprobantes con antigüedad de hasta 5 años no sean de proveedores en la lista negra del SAT.